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La importancia de mantener la fachada en buen estado

La fachada de tu vivienda o comunidad de vecinos, aparte de ser la primera imagen que se percibe desde el exterior, también es la “piel” de tu edificio y la capa que separa el exterior de los espacios interiores. Su importancia reside, cuestiones estéticas aparte, en su capacidad de aislar el inmueble de las inclemencias del exterior (del frío y del calor) y, por supuesto, en aportar seguridad y privacidad.

Uno de los elementos más importantes de toda fachada, salvo que esté alicatada con azulejos o ladrillos especiales, es la pintura. Desde nuestra experiencia como empresa de reformas en Huelva, consideramos más que conveniente revisar su estado anualmente con la llegada de la época de lluvias para, o bien pintarla completamente, o bien repasar algunos desperfectos propios del paso del tiempo.

La pintura, una capa vital para el edificio

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de escoger la pintura que protegerá a nuestro edificio es el material en el que está construida la fachada y valorar cuánto inciden las inclemencias del exterior en ella, pues no es lo mismo que un edificio esté arropado por otros alrededor, que esté en una zona especialmente húmeda (sierras, montañas…) o junto al mar. Actualmente en el mercado y tiendas de bricolaje existen multitud de clases de pintura para fachadas que ofrecen propiedades como las de evitar la aparición de hongos, humedades, grietas o fisuras sobre la superficie.

En nuestros trabajos de rehabilitación de fachadas, en Onuasistencia apostamos generalmente por pinturas a base de agua ya que ofrecen mayor resistencia a inclemencias extremas del tiempo (lluvia, sol…). Tampoco hay que olvidar revisar el estado de tejados y, sobre todo, de azoteas, pues es conveniente aplicarles pinturas impermeabilizantes para evitar filtraciones indeseadas.

Aparte de los materiales adecuados, también hay que tener en cuenta las herramientas necesarias para conseguir un resultado óptimo. Como profesionales de las reformas, en Onuasistencia siempre empleamos andamios homologados y equipos especializados en trabajos verticales en altura cuando realizamos algún proyecto de rehabilitación de fachadas.  Como en otros muchos tantos aspectos, la seguridad es muy importante.

No hay una ciencia exacta acerca de cada cuánto tiempo hay que renovar la pintura de una fachada, todo depende de lo castigada que haya estado por el paso del tiempo. Lo que sí tenemos claro es que dicha operación debe realizarse, preferentemente, en épocas del año de buen tiempo como la primavera o el verano, procurando que la superficie esté bien seca y las horas de luz solar sean prolongadas para garantizar que los productos se adhieren y secan adecuadamente.

¿Cómo renovar una fachada?

Lo primero es realizar una inspección visual para comprobar si los daños, de haberlos, son superficiales o no. Si se localizan grietas, humedades o desprendimientos, será imprescindible solucionarlos antes de pintar la pared. Solo una vez que el revestimiento esté preparado, se aplicará una primera mano de pintura, que deberá secarse durante 24 horas antes de aplicar una segunda capa, como mínimo.

Por último, no se puede olvidar que mantener una fachada en perfecto estado trasciende el aspecto estético ya que también influye en la estructura del propio edificio al evitar que la humedad y otros agentes externos penetren en su interior.

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Claves para mantener un edificio en buen estado

Desde nuestra experiencia como empresa de mantenimiento de edificios en Huelva y provincia, hemos comprobado a lo largo de estos años que el principal problema de un edificio es la falta de un mantenimiento adecuado, una problemática que se agrava al llegar las estaciones frías y lluviosas del año, como el otoño, ya que el mal tiempo suele provocar que aparezcan muchas complicaciones ocultas.

Nuestro lema es que la reparación más cara es aquella que no se hace, es decir, habitualmente por falta de un mantenimiento rutinario no se atajan algunas pequeñas deficiencias como grietas superficiales o filtraciones de poca envergadura, que poco a poco, pueden convertirse en derrumbes y cubiertas arruinadas. Para evitar que ello ocurra en tu comunidad hemos preparado los siguientes consejos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la responsabilidad de conservación que deben tener todos los usuarios de una comunidad, aunque lo habitual es que solo tengamos especial interés en cuidar lo que “es nuestro” y no lo que “es de todos”. Por eso, deberíamos cuidar y vigilar espacios comunes como garajes, escaleras o azoteas y avisar cuando se aprecie algunas deficiencias en ellos para evitar el trabajo de la empresa de mantenimientos de edificios encargada del cuidado del tuyo.

Elementos a revisar

La cimentación y la estructura son la base de todo edificio, por eso hay que estar pendientes de que aparezcan grietas en paredes o forjados. Asimismo, sobre todo si se trata de un inmueble de cierta antigüedad, hay que evitar cargar de pesos excesivos la estructura con muebles o electrodomésticos pesados, etc.

La fachada es la piel del edificio, la capa que protege el interior de las inclemencias del tiempo, por eso hay que controlar la aparición de grietas y el estado de la pintura. Es conveniente vigilar posibles levantamientos y desprendimientos. Como regla general, la pintura exterior debe renovarse entre cada 3 o 5 años.

Otro espacio que hay que cuidar es la cubierta, el más expuesto a la intemperie, ya que le afecta tanto las lluvias como la acción directa del sol. Una vez al año, al menos al llegar las primeras lluvias, hay que examinar si hay losas sueltas o juntas inexistentes o comprobar el estado del caucho impermeabilizante (si lo tuviera desgastado habría que renovarlo).

También hay que tener conciencia de cuidar las tuberías como bajantes y desagües, especialmente en garajes y azoteas. Contar con profesionales de desatascos que controlen todas las canalizaciones al menos, una vez al año, evitará que se produzcan atascos inoportunos al llegar las primeras lluvias y humedades o malos olores. Recuerda que durante el verano, ante la ausencia de lluvia que actúe como desatascador natural, puede acumularse (y solidificarse) mucha suciedad dentro de las tuberías.

Por último, tampoco hay que olvidar elementos como las estructuras metálicas, para evitar la aparición de óxido o corrosión y las de madera, para impedir su contacto con la humedad.

En definitiva, lo más recomendable es suscribir un contrato de mantenimiento con alguna empresa para que sean profesionales los que vigilen todos y otros muchos más aspectos como la propia limpieza de las estancias comunes o el cuidado de la jardinería. Recuerda que en Onuasistencia contamos en nuestro equipo con profesionales especializados en vigilar la salud de edificios.