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Claves para mantener un edificio en buen estado

Desde nuestra experiencia como empresa de mantenimiento de edificios en Huelva y provincia, hemos comprobado a lo largo de estos años que el principal problema de un edificio es la falta de un mantenimiento adecuado, una problemática que se agrava al llegar las estaciones frías y lluviosas del año, como el otoño, ya que el mal tiempo suele provocar que aparezcan muchas complicaciones ocultas.

Nuestro lema es que la reparación más cara es aquella que no se hace, es decir, habitualmente por falta de un mantenimiento rutinario no se atajan algunas pequeñas deficiencias como grietas superficiales o filtraciones de poca envergadura, que poco a poco, pueden convertirse en derrumbes y cubiertas arruinadas. Para evitar que ello ocurra en tu comunidad hemos preparado los siguientes consejos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la responsabilidad de conservación que deben tener todos los usuarios de una comunidad, aunque lo habitual es que solo tengamos especial interés en cuidar lo que “es nuestro” y no lo que “es de todos”. Por eso, deberíamos cuidar y vigilar espacios comunes como garajes, escaleras o azoteas y avisar cuando se aprecie algunas deficiencias en ellos para evitar el trabajo de la empresa de mantenimientos de edificios encargada del cuidado del tuyo.

Elementos a revisar

La cimentación y la estructura son la base de todo edificio, por eso hay que estar pendientes de que aparezcan grietas en paredes o forjados. Asimismo, sobre todo si se trata de un inmueble de cierta antigüedad, hay que evitar cargar de pesos excesivos la estructura con muebles o electrodomésticos pesados, etc.

La fachada es la piel del edificio, la capa que protege el interior de las inclemencias del tiempo, por eso hay que controlar la aparición de grietas y el estado de la pintura. Es conveniente vigilar posibles levantamientos y desprendimientos. Como regla general, la pintura exterior debe renovarse entre cada 3 o 5 años.

Otro espacio que hay que cuidar es la cubierta, el más expuesto a la intemperie, ya que le afecta tanto las lluvias como la acción directa del sol. Una vez al año, al menos al llegar las primeras lluvias, hay que examinar si hay losas sueltas o juntas inexistentes o comprobar el estado del caucho impermeabilizante (si lo tuviera desgastado habría que renovarlo).

También hay que tener conciencia de cuidar las tuberías como bajantes y desagües, especialmente en garajes y azoteas. Contar con profesionales de desatascos que controlen todas las canalizaciones al menos, una vez al año, evitará que se produzcan atascos inoportunos al llegar las primeras lluvias y humedades o malos olores. Recuerda que durante el verano, ante la ausencia de lluvia que actúe como desatascador natural, puede acumularse (y solidificarse) mucha suciedad dentro de las tuberías.

Por último, tampoco hay que olvidar elementos como las estructuras metálicas, para evitar la aparición de óxido o corrosión y las de madera, para impedir su contacto con la humedad.

En definitiva, lo más recomendable es suscribir un contrato de mantenimiento con alguna empresa para que sean profesionales los que vigilen todos y otros muchos más aspectos como la propia limpieza de las estancias comunes o el cuidado de la jardinería. Recuerda que en Onuasistencia contamos en nuestro equipo con profesionales especializados en vigilar la salud de edificios.