planifica reforma cinco pasos

Planifica tu reforma con éxito gracias a estos 5 pasos

La primavera está a la vuelta de la esquina. Durante esta época del año, junto con el verano, muchas personas se lanzan a hacer una reforma integral en sus viviendas, bien en sus residencias habituales o bien en las de vacaciones, las cuales toca preparar para los próximos meses de verano. Este tipo de obras son generalmente frecuentes en aquellas viviendas que poseen cierta antigüedad o en las que se han adquirido de segunda mano. Desde nuestra experiencia como empresa de reformas en Huelva, en estas fechas del año los trabajos más habituales son las reformas de la cocina o baño y la renovación de los azulejos y solería, sobre todo para renovar su estética porque se considera “pasada de moda”.

En el caso de que estés barajando emprender una reforma integral en las próximas semanas, en Onuasistencia te recomendamos que planifiques todos sus detalles para evitar sorpresas que provoquen que la obra se prolongue más allá de lo previsto y más molestias de las habituales.

  1. Plantear bien las necesidades: lo primero que hay que tener claro son las verdaderas necesidades por las que se proyecta la reforma. ¿Realmente queremos transformar la vivienda? ¿Es necesaria una nueva habitación? ¿Hay que cambiar el suelo por otro diferente? Este paso es más importante de lo que se cree, pues a la hora de buscar a un profesional (o una empresa) que lo haga realidad, cuanta más información podamos aportarle mejor idea del proyecto tendrá lo que se traducirá en un presupuesto más realista. Lo más adecuado es elaborar una lista de las necesidades que se observan en la vivienda y a partir de ahí seleccionar solo las que sean necesarias en realidad. Habitualmente, los espacios que más necesitan una reforma son el baño y la cocina, pues son los que sufren un mayor desgaste por el uso y el paso del tiempo.
  1. Presupuesto: a la hora de solicitar presupuestos a las distintas empresas de reformas o profesionales particulares, es necesario plantear todos los trabajos que se quieran ejecutar, para así evitar sorpresas y gastos imprevistos a lo largo de la obra. Además, también hay que tener en cuenta otros costes como las licencias o permisos, lo que a menudo no se contemplar. Si la previsión de gastos de la que se dispone es ajustado hay que evaluar si alguna partida puede omitirse, aunque hay algunas como las de fontanería o electricidad (en la renovación de una cocina o baño) que nunca deberían eliminarse, pues es posible que con el paso del tiempo estas instalaciones se deterioren y haya que volver a levantar azulejos y baldosas para sustituirlas, con lo que el gasto será mucho mayor.
  2. Buscar profesionales de garantía: es quizá uno de los pasos más importantes, sino el que más, pues es un factor clave para garantizar una óptima finalización de los trabajos. Un buen profesional no solo asesora a su cliente sobre las mejores soluciones y acabados, sino que también le ayuda a ahorrar en costes al encontrar fórmulas mejores para ahorrar tiempo y, por consiguiente, en el importe de la mano de obra. Habitualmente, el mejor método es el “boca a oreja”, el cual se basa en la experiencia anterior de una persona de confianza con una empresa o profesional del cual ha quedado muy satisfecho.
  3. Solicitar permisos: si el profesional contratado tiene cierta experiencia en el sector, deberá conocer cuáles son las licencias y permisos que se necesitan para ejecutar la obra. Salvo los pequeños proyectos como pintura o renovar ciertas instalaciones (agua, electricidad…) los demás sí necesitan de algún trámite ante la administración correspondiente. Asimismo, en el caso de los bloques de propietarios, es más que conveniente informar a la comunidad del inicio de los trabajos. La denominada como Licencia de Actuación Comunicada es imprescindible en aquellas obras sencillas que, aunque no afectan a la estructura del edificio, sí conllevan la renovación de los acabados de la vivienda o una transformación integral de su distribución. Por su parte, los proyectos ordinarios son imprescindibles para proyectos que afecten a la estructura o en fachadas exteriores o en altura.
  4. Supervisar la obra: es fundamental estar pendiente de todo el proceso, desde antes de su inicio hasta su finalización. Solo así se podrá conseguir un resultado completamente satisfactorio. Si se trata de una vivienda familiar, es más que adecuado que todos los miembros del hogar participen en la toma de decisiones, lo que supone además una experiencia bonita, pues se vive en primera persona, paso a paso, la transformación del futuro hogar. En este paso, la figura del arquitecto, si lo hubiere, es imprescindible para asesorar y hacer realidad los deseos de los propietarios. Asimismo, también es recomendable pedir la opinión de amigos o familiares allegados para tener una visión “más objetiva” de la obra o de algún aspecto que no se tenga del todo claro.