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Así afecta el calor a tu hogar

Todo el mundo cree que una vivienda sufre solo en invierno, cuando las inclemencias del tiempo se transforman en humedades y filtraciones, mientras que el frío pone a prueba las instalaciones eléctricas y de fontanería. Como empresa de reformas en Huelva sabemos que también en verano hay que prestar mucha atención a distintos elementos del hogar. Por eso y como el calor incide con fuerza en nuestra tierra durante varios meses del año, hemos preparado el presente artículo.

El calor no afecta solo a nuestra salud, sino también a nuestra vivienda. No basta con instalar un aparato de aire acondicionado, pues de poco sirve si no contamos con un aislamiento adecuado para conservar la temperatura ideal durante el mayor tiempo posible. Lo principal es detectar el origen del problema y valorar sus consecuencias.

El origen de los problemas en esta época, como es lógico pensar, es el sol. Sus radiaciones pueden ser de distinto tipo y afectar en grados diferentes: por radiación directa (los rayos impactan directamente sobre el edificio); por radiación difusa (a través de la atmósfera) y por radiación de albedo (aquella que incide por rebote sobre la superficie).

Por lo tanto, como podrás imaginar, es la cara exterior de nuestro hogar la parte que más va a sufrir. Al igual que en nuestro cuerpo es la piel la que sufre las consecuencias de los rayos del sol, exactamente igual ocurre con un edificio: la fachada, las cubiertas (el envoltorio térmico) y las ventanas.

Con el calor, las paredes se contraen, por eso es probable que aparezcan grietas en la fachada, sobre todo en las zonas más débiles. Es frecuente que durante esta época aparezcan desconchados y levantamientos de la capa de revestimientos. También la madera sufre el mismo efecto, por eso en vigas o techos de madera pueden aparecer rajas y levantamientos a causa del cambio de la humedad. Lo mejor es llevar un seguimiento de ellas para evitar que vayan a más.

Aunque no forman parte del inmueble, hay que prestar atención a los productos inflamables que tengamos almacenados, como gasolina, disolventes o insecticidas, pues si están expuestos al calor pueden terminar provocando un incendio o una explosión. Recuerda que están compuestos por gases altamente inflamables, así que lo mejor es mantenerlos siempre lejos de las fuentes de calor (conservar en un lugar fresco y seco).

También hay que prestar atención al sistema eléctrico pues durante los meses de verano los aparatos de refrigeración y los aires acondicionados trabajan a tope, por lo que una excesiva carga puede generar un corto circuito, sin duda, la incidencia más común en estos meses. Si la instalación no está preparada, puede originar un incendio. Si haces tiempo que no la revisas o ya está obsoleta, no dudes en solicitar los servicios de una empresa de mantenimientos para asegurarte de que tiene la potencia correcta.

Si quieres renovar el revestimiento de tus fachadas o la instalación eléctrica de tu hogar, esta puede ser una buena época, pues contar con mayor horas de luz es importante para acortar los plazos de los trabajos y favorecer un óptimo secado de los materiales. ¡Pídenos presupuesto sin compromiso!